La frecuencia del cáncer de mama en los países
occidentales está aumentando de manera alarmante. Este
aumento está claramente relacionado con el estilo de
vida occidental. Esto se ha demostrado porque la emigración
desde países del este asiático, dónde la
incidencia es baja, hacia occidente supone la equiparación
de incidencias [20].
Una de las razones esgrimidas es la presencia en la dieta occidental
de productos con actividad estrogénica débil -xenoestrógenos-
derivados de los pesticidas, herbicidas, plásticos, disolventes,
detergentes, etc (Animación
9: Xenoestrógenos y SERM: Productos con actividad estrogénica
débil).
Se sospecha, con cierto fundamento científico, que los
xenoestrógenos pueden estar imitando la acción
mitogénica de los estrógenos naturales en las
mujeres. Esta capacidad mitogénica se uniría a
la ya importante evidencia de que existe suficiente actividad
estrogénica en las células mamarias para inducirlas
a entrar mitosis. De este modo, con a posibilidad de que los
xenoestrógenos participen en el proceso queda completo
el cuadro general de la carcinogénesis mamaria inducida
por estrógenos (Anim.
9).