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 Los receptores estrogénicos

Los receptores estrogénicos (RE) juegan un papel central en el proceso de activación de la transcripción génica por los estrógenos [17,18]. Existen dos tipos de RE, alfa y beta, que se diferencian tanto en sus propiedades como en su distribución tisular. La estructura de ambos en cuanto a sus propiedades de reconocimiento de los estrógenos, unión al ADN y activación de la expresión génica permite suponer que actúan de manera similar [19]. Por ello aquí hablaremos del RE-a, que es el mejor conocido.
El RE-a es una proteína monocatenaria de 65 kDa, que en su estado nativo está unida a otras proteínas, como HSP90, que actúan como chaperones y la mantienen en estado inactivo (Animación 5: Estructura y activación del receptor estrogénico nativo). La llegada del estradiol al dominio de unión a la hormona del RE-a hace que se produzca interacción entre el esteroide y al menos tres aminoácidos del receptor. El resultado es que se produce un cambio conformacional en el RE-a que le hace perder afinidad por las proteínas que le acompañaban en su estado nativo, la formación de un monómero estradiol-RE-a.
El cambio de conformación del receptor ha traído otra consecuencia importante: ahora nuevas regiones de la proteína aparecen listas para llevar a cabo interacciones proteína-proteína y proteína. Los receptores estrogénicos, como los de andrógenos y otras hormonas esteroides, interaccionan con una gran variedad de proteínas con diferentes funciones (ver listado de la página http://ww2.mcgill.ca/androgendb). La primera reacción que se produce es una dimerización del RE-a: dos monómeros estradiol- RE-a reaccionan para constituir el homodímero o forma activa del receptor estrogénico.
La segunda consecuencia es que el dímero es más nucleofílico que el receptor inactivo, y lo encontraremos siempre en el núcleo celular. El RE-a tiene dos dedos de zinc por los que es capaz de interactuar con regiones específicas del ADN denominadas Elementos de Respuesta Estrogénica (ERE) (Animación 6: Dominio de unión al ADN del receptor estrogénico). Los ERE están formados por dos secuencias de cinco nucleótidos específicos, separadas por tres nucleótidos indiferentes. La secuencia consenso del ERE es palidrómica, de modo que se lee indistintamente en ambas cadenas complementarias del ADN. Los genes cuya transcripcción es activada (o reprimida) por los estrógenos contienen uno o más ERE en su región promotora.
El RE-a contiene además dos dominios por los que es capaz de interactuar con las proteínas coactivadoras o corepresoras de la transcripción: TAF-1 (transcription-activation function-1), que está en la región aminoterminal y es activa en ausencia de hormona; y TAF-2, que se encuentra solapada con el dominio de unión a la hormona y solo se activa cuando el RE-a se une al estradiol y forma homodímeros.
El reconocimiento de las secuencias ERE en el promotor del gen regulado por estrógenos por el homodímero de RE-a atrae sobre él a las proteínas coactivadoras (Anim 5). Éstas conectan el homodímero con el complejo generar el transcripción, situado en la región rica en TA del promotor. Como consecuencia de esta interacción la RNA-polimerasa acelera su actividad transcriptora y se acumulan en la célula múltiples copias del ARN-mensajero específico del gen regulado por estrógenos (Animación 8: Alteraciones génicas en el cáncer de mama).

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