La primera evidencia científica que relacionaba
cáncer con hormonas fue obtenida por el cirujano escocés
George Betason en 1898, cuando demostró que algunos cánceres
inoperables detenían su progresión tras la ovariectomía
quirúrgica (Beatson, 1898). Pero es preciso constatar
que el término hormona no sería introducido hasta
1921 por Bayliss y Starling para la Secretina, y que el término
estrógeno sería introducido en 1935, por lo que
Beaston se refirió únicamente a la dependencia
ovárica del cáncer de mama [1].
Ahora sabemos que los cánceres relacionados con hormonas
"clásicas", las segregadas por órganos
especializados y que alcanzan sus células diana a través
de la sangre, constituyen una lista creciente (Tabla
1: Cánceres relacionados con hormonas).
Pero el concepto de hormona también ha evolucionado.
Para la Endocrine Society, hormona es todo compuesto producido
por células del organismo capaz de modificar la actividad
de otras células distantes. Esta definición incluye
a los factores de crecimiento y las moléculas implicadas
en la respuesta celular a las mismas, cuyos mecanismos de acción
no difieren de algunas hormonas clásicas. Si se utiliza
esta interpretación amplia del concepto de hormona, seguramente
no habrá ningún tipo de cáncer que de alguna
forma no esté relacionado con las hormonas.
Aquí nos referiremos únicamente a los cánceres
dependientes de un grupo hormonal concreto, los estrógenos,
y a su capacidad carcinogénica sobre el epitelio mamario.